Guía completa

La caja que protege el resto del coche

La caja de fusibles resguarda cada circuito eléctrico del coche frente a sobrecargas. La mayoría de los vehículos llevan dos: una en el compartimento del motor, que protege los circuitos de potencia —bomba de inyección, ventilador, alternador, motor de arranque, ABS, dirección eléctrica—, y otra en el habitáculo, normalmente bajo el salpicadero o en la guantera, que cubre radio, luces interiores, cierre centralizado y ventanillas.

Ante cualquier fallo eléctrico, lo primero que se comprueba es el fusible del circuito afectado. A veces la solución cuesta 5 €, y por eso conviene desconfiar de quien cobra 200 € sin haber mirado antes ahí.

El fusible que se funde una y otra vez no se cambia sin más

Es la avería peor gestionada por cuenta propia: se funde, se cambia, vuelve a fundirse, se vuelve a cambiar. Cada fusible que se quema está avisando de un cortocircuito real en el circuito que protege, casi siempre cableado dañado o un accesorio con un problema interno. Sustituirlo sin buscar la causa es como quitar la pila a la alarma de incendios en vez de apagar el fuego.

Y montar un fusible de mayor capacidad del que toca —“si era de 10A, pongo uno de 20A”— es de lo más peligroso que puede hacerse en un coche: es una de las causas conocidas de incendios en cableado. La forma correcta es localizar el cortocircuito con multímetro, repararlo y colocar el fusible del valor original.

Relés: la avería barata que deja tirado

Los relés conmutan circuitos de potencia mediante un electroimán y, tras millones de ciclos —un relé de cierre se activa entre 4 y 6 veces por trayecto—, sus contactos internos se desgastan. Los síntomas más comunes: cierre centralizado que falla de forma intermitente, intermitentes que parpadean a un ritmo raro, coche que no arranca con la batería en perfecto estado, o ventilador del radiador que no salta y deja que el motor se caliente de más. Cambiar un relé cuesta entre 35 y 90 € — una de las averías más rentables de diagnosticar bien.

Humedad en la caja del motor

La caja de fusibles bajo capó no es completamente estanca, solo resiste salpicaduras. Cuando entra agua en cantidad —un charco profundo, una zona inundada tras lluvia fuerte—, el daño avanza por etapas: cortocircuitos inmediatos, corrosión en los días siguientes, avisos eléctricos sin patrón claro en las semanas posteriores, y finalmente averías en módulos asociados como el BCM. Si el daño es leve, limpieza con producto específico y grasa dieléctrica resuelve por 80-150 €; si la corrosión es severa, toca sustituir la caja completa, entre 250 y 600 €.

Lo que no nos saltamos

Diagnóstico real antes de cambiar cualquier pieza, fusibles del amperaje correcto según el fabricante, relés de marcas homologadas —Bosch, Hella, Tyco— y codificación con diagnosis cuando el BCM lo requiere. Si notas cualquier fallo eléctrico sin explicación clara, cuéntanoslo a través del formulario de contacto: un diagnóstico bien hecho evita cambiar piezas que no tenían nada que ver.